Extrañar.
Algún día tenía que llegar el momento en que cada persona siga su camino. Ya no somos esos adolescentes que se reían todo el tiempo y que daban todo solo por pasar un rato entre amigos, solo eso. Cuando vamos haciéndonos grandes las diferencias empiezan a notarse, y nuestras vidas empiezan a dividirse. El amor, el abrazo, el decir "sabes que estoy ahí para vos siempre", ya no está más. Esa incondicionalidad, esa inocencia, ahora ausente. Ahora todos somos distintos, diferentes. Ahora todos tuvimos dolores, experiencias propias, cambios y aprendizajes que nos hicieron un poco, solo un poco adultos. Ya no hay amistad desinteresada y pura. Ya las cosas duelen el doble. Pero lo duro es el ver que todo cambia de un día para el otro, sin que puedas darte cuenta. Es un minuto, un segundo. Está y después no está más. No somos los mismos que éramos ayer, la vida nos hizo crecer.